Operaria precintando cajas de cartón en un almacén.

Alternativa a Holded

Te has quedado corto con Holded, y no es culpa de Holded

Somos Fulcora, un ERP hecho sólo para ecommerce españoles que venden en Shopify y tienen almacén propio. Esta página es para el que lleva meses tapando agujeros con una app más y un Excel más, y ya sospecha que el problema no se arregla añadiendo otra pieza. No vas a encontrar aquí una tabla de checks ni una lista de las siete mejores alternativas: vas a encontrar dónde se rompe exactamente tu montaje y qué cuesta cada camino.

Holded fue la decisión correcta, y por eso la tomaste

Para facturar y contabilizar hace bien su trabajo, y es donde empieza casi todo ecommerce español

Cuando montaste la tienda necesitabas emitir facturas, llevar la contabilidad al día y que tu asesor tuviera sus libros. Para eso Holded funciona, se contrata en una tarde y no requiere ningún proyecto. Por eso empieza ahí prácticamente todo ecommerce español, y por eso empezaste tú.

No vamos a pedirte que digas que te equivocaste. No te equivocaste.

Lo que cambió no es Holded: es que ahora tienes almacén, apps y devoluciones

Lo que ha cambiado es tu empresa. Tienes una nave, gente preparando pedidos, agencias de transporte, devoluciones entrando cada día y una pila de apps conectadas a Shopify que hace tres años no existía.

Un software de facturación sigue haciendo lo que hacía. El problema es que ahora eso ya no es ni la mitad de tu operación.

La comparación no se juega en las funcionalidades, se juega en Shopify

Vamos a quitarnos esto de en medio: Holded tiene más años de producto y más funcionalidades que nosotros. Si quieres una tabla comparativa función por función, la perdemos. Y además no te diría nada útil, porque tu problema no es que te falte una casilla.

Tu problema aparece en cuanto metes la tienda y sus apps en la ecuación.

Tus pedidos no nacen todos en el mismo sitio

Un pedido tuyo puede nacer en la tienda. También en una app de suscripciones, en una de preventas, en un programa de puntos o en la que gestiona los cambios. Cada una crea sus documentos a su manera y con su propia idea de qué es un pedido.

Para ti son todos ventas. Para tu sistema de facturación son entradas que llegan por caminos distintos.

Las apps crean operaciones que alteran tu facturación

Un cambio de talla. Un abono parcial. Un pedido que sale en dos envíos porque una referencia llegó tarde. Una devolución que entra tres semanas después.

Ninguna de esas cosas es rara: son el día a día de una tienda con almacén. Todas mueven dinero, y todas tienen que acabar reflejadas en un documento correcto.

Hay algo que puedes comprobar hoy mismo, y es el mejor termómetro que conocemos: mira de dónde sale lo que tú llamas tu factura de venta. En muchas tiendas no sale de un sistema de facturación. Sale del propio pedido, generada por una app que no está pensada para la normativa española. Funciona mientras nadie mire.

Una herramienta generalista no interpreta esos elementos como lo que son

Un programa que sirve igual a una constructora, a una consultora y a una tienda hace bien su trabajo con una factura. Lo que no sabe es qué significa un abono que llega de una app de devoluciones un mes después del pedido, ni cómo se relaciona con el cobro original.

Ahí es donde salen los descuadres. No es un defecto del programa: es que ese flujo no es su negocio. Nadie ha diseñado ese software pensando en la pila de apps de una tienda de Shopify, porque no tenía por qué.

Cuando el flujo no tiene dueño, el coste no aparece en ninguna factura

Esto es lo incómodo. El precio de tener el flujo mal cosido no te llega en un recibo. Te llega en horas de administración cuadrando a mano, en stock que no cuadra con la estantería y en dinero que se pierde dentro del volumen sin que nadie lo vea.

Si ninguna herramienta es dueña del flujo completo, no hay nadie a quien preguntarle qué ha pasado.

Lo que ningún software de facturación hace, porque no es lo suyo

Aquí no hay valoración. Son cuatro cosas que un programa de facturación y contabilidad no hace, y no las hace porque no es lo que vende.

No mueve una caja: sin ubicaciones, sin preparación guiada, sin app de almacén

Llevar un inventario no es operar un almacén. Un software de facturación te dice cuántas unidades deberías tener. No le dice a tu operario en qué pasillo y en qué estantería está esa unidad, ni le guía la preparación del pedido desde una app en la mano, ni te evita el papel.

Nosotros sí: almacén con ubicaciones reales, preparación guiada y app móvil. Es la diferencia entre saber un número y saber dónde está la caja.

Para llegar a tus agencias de transporte hace falta otra herramienta más

Un software de facturación no habla directamente con tus transportistas: llega hasta ellos a través de una plataforma de envíos, y esa plataforma es otra suscripción. Por eso acabas pagando una segunda herramienta sólo para documentar los envíos y recuperar los seguimientos. No es un fallo de nadie: facturar y mover cajas son dos trabajos distintos.

En Fulcora la integración con las agencias de transporte va en la cuota base. Cualquier agencia que tenga API la integramos sin coste para ti; lo único que necesitamos es que nos pongas en contacto con su departamento técnico.

No sabe que una devolución ha entrado por el muelle

Tu operario abre la caja, ve que el jersey vuelve, lo deja en una balda. A partir de ahí, que eso llegue al stock, al abono y a la contabilidad depende de que alguien se acuerde.

Nosotros llevamos la contabilidad de forma escrupulosa, y lo que eso significa en tu nave es concreto: la devolución que entra por el muelle acaba sola donde tiene que acabar, sin que nadie la teclee dos veces. Si además tienes encima la fecha de VeriFactu en un ecommerce de Shopify, esto se vuelve más urgente, porque lo que hoy se arregla a mano dentro de poco no se arregla.

No te da el inventario valorado ni el margen real después de descuentos

Dos preguntas que un ecommerce que crece deja de saber responder: cuánto vale lo que tengo en la nave ahora mismo, y a qué margen estoy vendiendo de verdad después de descuentos, rebajas y códigos promocionales.

Si hoy las respondes con un Excel que actualiza alguien los viernes, no las estás respondiendo.

Lo que no se arregla añadiendo una app más

Cada pieza funciona y aun así el conjunto falla

El patrón se repite en todas las tiendas que crecen con este montaje. Cada herramienta hace bien lo suyo. La de devoluciones devuelve, la de etiquetas etiqueta, la de facturación factura. Y el resultado conjunto está mal.

Cuando eso pasa y llamas a los proveedores, ninguno lo reconoce como suyo, porque técnicamente ninguno tiene la culpa. El fallo no vive dentro de las piezas: vive en la costura entre ellas. Y de ahí no se sale cambiando una pieza. Se sale teniendo un sistema que sea el dueño de todo el flujo.

Para una herramienta generalista, un ecommerce es un cliente pequeño

No es mala fe, es aritmética. Si tu proveedor factura con asesorías, despachos, industria y retail, tu sector es una porción pequeña de su cuenta de resultados. Nadie dedica un equipo de ingeniería a un segmento que no mueve su facturación, y hace bien.

Un ERP hecho sólo para ecommerce en Shopify no tiene ese problema por definición: si ese flujo se rompe, se nos rompe el producto entero.

Qué cuesta cada camino

Antes de mirar nuestro número, mira los tres juntos. Es la única forma de que la comparación sea honesta.

Unos 100 € al mes más la pila de apps

Un software de facturación ronda los 100 € al mes. El número real que pagas no es ese: es ese más la herramienta de transporte, más la app de devoluciones, más la de inventario, más la de etiquetas, más las horas de la persona que cuadra lo que ninguna cuadra.

En uno de los ecommerce con los que ha trabajado nuestro fundador se llegaron a pagar hasta 2.000 € al mes en apps de Shopify. Hoy son unos pocos cientos. Suma tu factura de apps de este mes antes de seguir leyendo.

Un ERP grande: consultoría previa y seis cifras al año

El escalón siguiente existe y funciona, pero empieza por una consultoría de implantación antes siquiera de conectarse con Shopify, y se va a seis cifras anuales. Para un ecommerce de 10 a 25 personas eso no es caro: es que no es para ti.

Entre esas dos cosas no había nada. Ese hueco es el que ocupamos.

Fulcora: desde 500 € al mes, sin permanencia, con implantación aparte

Desde 500 € al mes. Incluye la sincronización completa con Shopify —pedidos, stocks y fulfillment— y la integración con tus agencias de transporte.

El precio sube por número de tiendas Shopify, por número de empresas y por módulos contratados. No sube por volumen de pedidos ni por número de almacenes: vender más no te cuesta más.

La implantación se presupuesta aparte y te la explicamos en la demo, con el alcance delante. No hay prueba gratuita.

Cambiar sin parar el almacén

Sabemos cuál es tu miedo de verdad, y no es el precio. Es tener la nave parada dos semanas en octubre.

Se arranca el día 0: tus artículos y tus clientes ya están en Shopify

No hay que importar tu catálogo ni tu fichero de clientes. Ya viven en Shopify y nosotros nos conectamos ahí. Ese es el motivo por el que un ERP específico empieza a trabajar desde el primer día y uno genérico necesita un proyecto de carga de datos antes de encender nada.

Tus facturas de Holded se importan, con sus PDF, y va incluido

Si vienes de Holded, te traemos todas tus facturas de venta y de compra con sus PDF a un programa independiente de consulta. Sirve para lo que sirve: para localizar una factura que te reclamen o para una inspección de Hacienda, con todo en un sitio y sin depender de una cuenta que ya no pagas.

Esa importación va incluida en la implantación, no se cobra aparte.

Qué no se migra, y por qué no hace falta

Al ERP no se traen datos históricos, y no hace falta. Tus facturas anteriores no se pierden: las sacamos a una aplicación aparte donde puedes consultarlas cuando quieras, así que no tienes que seguir pagando Holded para tener acceso a tu propio histórico. De la contabilidad nos encargamos nosotros con lo que nos entregues, y lleva algo más de tiempo, pero no bloquea nada: el almacén y los pedidos funcionan desde el primer día.

Sin permanencia: un mes de preaviso y te vas

Pago mensual. Sin planes anuales y sin permanencia. Si esto no te sirve, avisas con un mes y te vas. Preferimos que la decisión de quedarte la tomes cada mes.

Ni desatendido ni con un implantador de por medio

Estamos a medio camino entre un software de autoservicio, que te deja solo con un manual, y un ERP grande, que te obliga a contratar una consultora. Acompañamos la implantación, la configuración y la formación de tu equipo de administración y de almacén. El sistema hace las cosas bien; tu gente tiene que saber trabajar con él, y de eso nos ocupamos nosotros. Es la misma forma de trabajar con la que nació Fulcora.

Si de momento no te toca

Preferimos decírtelo aquí y ahorrarte la demo.

Si lleváis la tienda dos o tres personas y os funciona, probablemente ya lo tenéis bastante apañado como para que esto compense. El perfil que buscamos es el que está creciendo y ha perdido el control: el que ya no sabe lo que ha enviado, lo que le queda ni a qué margen está vendiendo.

Si lees la lista de más arriba y no te has reconocido en casi ninguna, todavía no es tu momento. Vuelve cuando lo sea.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que dejar de usar Holded del todo?
Sí. Fulcora sustituye la facturación y la contabilidad, no se pone al lado. Tener dos sistemas emitiendo documentos es exactamente el problema que venimos a resolver.

¿Y mis facturas antiguas?
Se importan con sus PDF a un programa de consulta independiente, incluido en la implantación. No pierdes el acceso a nada.

¿Puedo quedarme con alguna de mis apps de Shopify?
Algunas dejan de tener sentido cuando el ERP hace ese trabajo, y ahí es donde aparece el ahorro. Otras se quedan. Lo miramos en la demo, app por app, con tu factura delante.

¿Hay prueba gratuita?
No. Hay una demo consultiva en la que miramos tu operación real y te decimos si esto encaja o no. Si no encaja, te lo diremos.

¿Qué pasa si abro otra tienda o monto otra sociedad?
El precio sube por tiendas Shopify, por empresas y por módulos. No sube por pedidos ni por número de almacenes. Todos los detalles, en precios.

¿Trabajáis con mi gestoría?
Sí. Tu asesor quiere sus facturas de compra y de venta bien hechas para contabilizarlas, y eso es lo que va a recibir.

¿Cuánto se tarda en estar funcionando?
Con la conexión a Shopify se empieza sobre la marcha, porque los artículos y los clientes ya están ahí. La contabilidad lleva más tiempo y no bloquea la operativa.

Veamos tu operación antes de que lo decidas

No te vamos a pedir que decidas leyendo una página. Enséñanos cómo trabajas hoy: de dónde salen tus facturas, qué apps tienes conectadas, qué pasa cuando entra una devolución y cómo preparas los pedidos.

Con eso encima de la mesa te diremos si Fulcora te encaja. Y si no te encaja, también te lo diremos.

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